Vengo del quejío y del estruendo,
de montañas y Tormentos.
Vengo de un entierro por la tarde,
De los duelos que vendrán.
Vengo del Roberto y del Romero,
de las canas del Mercado.
Vengo repleto de soledad.
Vengo de la Antonia y la Maria,
vengo como el de de San Fernando.
Vengo del que más grande la tenga
más puñao se llevará.
Vengo de joder preguntadores:
Una en punta, dos colgando.
Vengo repleto de soledad.
Vengo huyendo de los que mataron
al poeta de Graná,
Vengo a que me dé el viento del pueblo
que naide supo soplar,
Vengo de subir con mi Marea
a encallar entre tus brazos,
Vengo repleto de soledad.
Vengo de regar con whisky y cerveza
las raíces de mi andamio.
Vengo de volar con las gaviotas,
y de pincharme en tu rosal.
Vengo de la cepa de Almeria,
de cartón de contrabando.
Vengo repleto de soledad.
Vengo a ver cómo arde mi castillo
de colillas de Ducados.
Vengo de la pala y el capazo,
del olor del olivar.
Vengo de ese cielo que los míos
se comieron a pedazos.
Vengo repleto de soledad.
PIENSO, LUEGO ESCRIBO
miércoles, 11 de marzo de 2020
No soy de nadie.
En este patio de muertos me toca vivir, son veinte y la cama, almíbar seré.
Mientras se oscurecen las tardes te quiero decir:
"Olvídame fuerte, igual que te amé".
Nunca seremos harina del mismo costal. Le pido lumbre a sus ojos y se echa a llorar.
Me bebo el aceite por ti, de los pezones del aire, tierno estaré y aún así no me beses en la boca, soy vinagre.
Replegaré las ojeras, no pienso remar.
Iré contra el faro. Tu desnúdate.
Llévate miel y maldice mi estampa al pasar, deshojame el trébol. Yo te mentiré.
Nunca me cuadran las cuentas después de volar.
Salen impares las alas, los nidos de más.
Me como las pieles por ti, de los nudillos del tiempo, solo estaré y aún así no me beses en la boca, soy cemento.
Me empapo de otoño por ti, se que los labios te arden, frío estaré y aún así no me beses en la boca, no soy de nadie.
Mientras se oscurecen las tardes te quiero decir:
"Olvídame fuerte, igual que te amé".
Nunca seremos harina del mismo costal. Le pido lumbre a sus ojos y se echa a llorar.
Me bebo el aceite por ti, de los pezones del aire, tierno estaré y aún así no me beses en la boca, soy vinagre.
Replegaré las ojeras, no pienso remar.
Iré contra el faro. Tu desnúdate.
Llévate miel y maldice mi estampa al pasar, deshojame el trébol. Yo te mentiré.
Nunca me cuadran las cuentas después de volar.
Salen impares las alas, los nidos de más.
Me como las pieles por ti, de los nudillos del tiempo, solo estaré y aún así no me beses en la boca, soy cemento.
Me empapo de otoño por ti, se que los labios te arden, frío estaré y aún así no me beses en la boca, no soy de nadie.
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